• POR Joaquín Jesús Sánchez

    1 Julio 2015

    Escribí una tesina sobre Arvo Pärt escuchando su obra en los soportes más diversos menos en el indicado, que es un auditorio. Diré en mi defensa que no había tenido la oportunidad. Tuve por fin la ocasión de redimirme hace unos meses, porque la Orquesta Nacional le ha ofrecido este año su Carta Blanca y un concierto de abono. Desplegada en un espacio más allá de las estrecheces del disco compacto, la música de Pärt sorprende por el golpe espiritual, un vigor sutil que tiene que ver con esa idea cristiana de que Dios se manifiesta en la debilidad. Es una música contenida y sustancial, desprovista de ribetes y de premuras; pero es sobre todo una música que absorbe al que la escucha y, de algún modo, lo hace participar de sus mismas intenciones: la convicción del compositor de que la belleza es un camino seguro hacia lo sagrado. Arvo Pärt cumple con el cliché de “compositor de música sacra”: alto, enjuto, tonsura y barba; esto ha facilitado enormemente el trabajo de los periodistas culturales que, devotos de esa ciencia que es la fisiognomía, rápidamente han trasvasado los adjetivos que les inspira el aspecto del compositor a su música y han hablado de

    POR Andrea Valdés

    30 Junio 2015

    ¡Qué fea estaba yo en mi treinta cumpleaños! En pleno hype de gripe aviar, me desperté con fiebre, pero como llevaba demasiados días en cama me obligué a salir un poco. Al volver a casa, dos líneas de fuego atravesaban todo el pasillo y cuando llegué el comedor… ¡Sorpresa! Volvía a estar en el baile del encantamiento bajo el mar. Recuerdo a un Doc mucho más guapo que el original y a varios espontáneos que a falta de tiempo improvisaron su disfraz poniéndose un colador o una sábana en la cabeza. A saber dónde andarían George y Lorraine McFly. No importa. De la mesa caía una cortina de flecos plateados y tenía un Hill Valley de chocolate. Soplé  las velas y se rompió un reloj. De fondo sonaba It´s the power of  love… No sé cuántas mujeres cumplen treinta encarnando a su héroe de infancia, es decir, con la camisa y corbata de su padre, pero yo fui feliz y ahora que la película cumple tres décadas tenía que escribir sobre ella. La primera vez que vi Regreso al Futuro (1985) era tan pequeña que ni siquiera entendí su premisa. Es decir, que al interferir en el pasado se pudiera amenazar al presente, llevándolo a un estado crítico. O

    POR Lucas Muñoz

    29 Junio 2015

    Los múltiples significados del verbo play en inglés son tan dispares como apetecibles. Lo traducimos principalmente como jugar, reproducir música, películas, e incluso como tocar un instrumento. Entre otras muchas cosas, es nominal de obra de teatro y es la acción de interpretar un papel dramático. O, más allá de ser un jugador, un player puede ser un ligón. Quise creer en un momento dado que en aquel verbo multiforme se unía la acción de jugar a todos sus otros significados. Quise entender que la lengua inglesa asociaba la música con el juego y no con el tocar (también muy sugerente la tactilidad en relación con la música); que los ingleses no reproducían películas o música, sino que de alguna forma las jugaban; que por allá lo sagrado del escenario teatral no se alejaba mucho de lo lúdico de un patio de recreo; y que el ir de Casanova, en el fondo, no era más que un juego. Más allá, incluso, creí que el gran éxito de la música, el cine y el teatro de todos esos gloriosos hijos de la Gran Bretaña podía ser un efecto derivado de su juguetona lengua. Ahora admiro esa misma palabra por cómo ha pasado a ser parte del tecnológico

    POR Alberto Murcia

    28 Junio 2015

    Adquirí en la Feria del Libro de Madrid Pícnic extraterrestre, novela conocida popularmente con el nombre de Stalker, escrita por los hermanos Borís (1931-2012) y Arkadi (1925-1991) Strugatski, publicada en la antigua URSS en 1972 y recién reeditada en español. La novela llevaba años fuera de circulación, solo se podía encontrar en castellano si uno acechaba la segunda mano y las librerías de viejo virtuales. En cierta medida, la Feria resulta algo parecido a la Zona en Stalker: puedes salir de allí con una baratija maravillosa (tal vez incomprensible), o adquirir algún libro del que te han hablado muy bien pero del que vas a dar un uso bien distinto al que se le atribuye, como es el del noble arte de calzar los muebles cojos. Stalker es muy conocida entre los cinéfilos debido a la adaptación homónima que el director ruso Andrei Tarkovsky realizó en 1979. Pero, al igual que Blade Runner, poco tiene que ver con el libro original. No sé ni si quiera si podría decirse que mantienen parecidos de familia. A pesar de que en los créditos de la película el guión está firmado por los hermanos Strugatski, poco o nada

    • Alpiste para caníbales
      Carlos Granés
      Toño Angulo Daneri
    • En las encrucijadas
      Madrid: urbanismo y espacio público
      David Prieto
    • Pompa y circunstancia
      Antiguo Régimen
      Álex Portero | Daniel Bernabé | Bruno Galindo
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      Isidoro Valcárcel Medina
      Ernesto Castro
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      Adam
      Miguel Callejón
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      Siete estrategias para sabotear la hipótesis cibernética
      Amador Fernández Savater, Javier Lucini
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      Ellos vinieron a hablar de sus libros
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