Dietario

25 Julio 2014

J.M. Pereñíguez

El cuaderno egipcio

A finales de 2013 me propuse realizar una serie de paisajes a partir de motivos extraídos del antiguo arte egipcio. El tratamiento, inicialmente gráfico, se transformó luego en un trabajo de taracea mediante chapado en madera. Estas obras, a medio camino entre la imagen y el objeto, entre la severa geometría y la decoración fina, son también como páginas de un álbum que podría completarse con los breves comentarios que siguen. I La noche, tal y...[leer +]

24 Julio 2014

Clarita Brown

La rubia era de bote

Para escribir novelas de detectives John Banville tiene un pseudónimo que recuerda al mío. Benjamin Black, el sosias de frase corta y miembro negro, perdón género negro, de Banville, ha recibido todos los parabienes en nuestro país con su última novela La rubia de ojos negros, que ya va por la tercera edición después de haber ocupado todas las portadas de los suplementos literarios. La ubicuidad mediática del irlandés no ha pasado desapercibida...[leer +]

23 Julio 2014

Pedro Portellano

No dollars in duende

Procrastinar en Internet es seguramente una de las actividades cotidianas más extrañamente placenteras que nos ha regalado la era digital. Permite conexiones improbables como la que tengo delante: en una pestaña del navegador, el top ten del Billboard, una revista musical de listas de éxitos mainstream, y en la pestaña contigua, el texto de la conferencia que impartió Nick Cave en el Festival de Poesía de Viena en 1999, bajo el título “The...[leer +]

22 Julio 2014

Iñaki Martínez de Albeniz

¿Podemos con nuestro idiota interior?

D espués de haber navegado los ríos de tinta que ha suscitado la aparición por todo lo alto de Podemos, echo en falta en los análisis tanto periodísticos como académicos uno de los aspectos que en mi opinión mejor caracterizan el fenómeno, a saber, que se trata de una operación meta-política. En otras palabras, que se ubica más allá de la política. Concretamente en el ámbito de la comunicación. Podemos es básicamente un experimento/laboratorio...[leer +]

21 Julio 2014

Elvira Navarro

Liquidez

Nos contextualizamos y descontextualizamos continuamente. La estructura de los contextos podría ser la de las muñecas rusas: nuestra casa está en una calle, y nuestra calle en un barrio, y nuestro barrio en una ciudad, y nuestra ciudad en un territorio, y nuestro territorio en un país, etcétera. Rizando el rizo, podría hasta afirmarse que hay un solo contexto, puesto que todos se tocan, aunque desde luego no es esa la forma que tenemos de...[leer +]

19 Julio 2014

Simón Elías

Mudanzas

Cerré la puerta y cargué el último viaje de cosas hasta el coche. Paré a despedirme en el bar del barrio y salí de Logroño con la sensación de no pertenecer a ningún lugar. Era un espléndido día de invierno, con el cielo azul recortándose sobre la silueta de los Pirineos nevados. No estaba triste, tampoco excitado. Después de veinte años de vida nómada, una mudanza no significa nada. Es un día más: la rutina de meter todo en cajas, la certeza de...[leer +]

18 Julio 2014

Sergio Galarza

Arde el campo

Empiezan las vacaciones y se repetirán algunas noticias. Mi favorita: los incendios. El fuego siempre me ha cautivado. Desde pequeño me gustaba quemar cosas. Cogía pedazos de papel higiénico, el que ya estaba usado para que mis padres no sospecharan ante el aumento de consumo de papel, y lo quemaba en un bote de basura. Mi hermano Daniel tenía una lupa con la que me enseñó a quemar insectos. ¡Cuántos bichos murieron achicharrados cada verano con...[leer +]

A los gatos no les importa

por Robert Sergel

El huevo

por Belén Gopegui

Hace tiempo que te sigo. He creado una cuenta fantasma, una de ésas que siguen a doscientos sin que las siga nadie: por todo avatar un huevo solitario, neutro. De vez en cuando cambio el huevo por una foto sin sentido, luego abandono esa cuenta, creo otro huevo, otro nick, y me oculto de nuevo entre tus seguidores. No quiero que sepas que estoy ahí.

Morfología del golpe

por Leslie Jamison

No me fui de casa para irme a Nicaragua, no fue eso lo que ocurrió exactamente. Llevaba yéndome de casa años. Nicaragua era el lugar más lejano al que había viajado.

Enseñaba lengua española, cerca de una ciudad llamada Granada, a unos niños que conocían mejor su lengua de lo que jamás yo sería capaz. Trabajaba en una escuela de hormigón, con dos aulas que a veces invadían las cabras o los perros callejeros. Los perros estaban muy flacos. Algunos niños también, aunque siempre le compraban dulces a una vieja vendedora de bolsas de patatas caducadas y galletas color rosa chicle, que transportaba en unos enormes cestos de mimbre. La vieja se sentaba entre las sombras, junto a los columpios oxidados.

Lazo

por Anna Sailamaa

Vida y milagros

por Ana Molina Hita, Luis Asín

Así se presentaron las participantes en la charla convocada por la profesora Ana Molina Hita en el Colegio Público Pío XII de Madrid. Estas chicas, de entre 12 y 14 años, han sido compañeras de clase hasta el año pasado. 

Este curso han comenzado la secundaria en el instituto. Durante su estancia en el Pío XII formaron con Ana el grupo musical Milagros, que en el mes de septiembre publica disco con el sello Club Social. Sus canciones se pueden escuchar en su página de bandcamp.

Nueva sensibilidad

por María Yuste

Soy millennial y, como miembro de esta generación de nombre galáctico, he sido frecuentemente tachada de consentida, narcisista, egocéntrica, impaciente y hasta de ni-ni por parte de baby boomers y Gen Xers. Los millennials somos los jóvenes nacidos entre principios de los ochenta y finales de los noventa. Los últimos niños del siglo XX y los primeros adolescentes del nuevo milenio. Somos los hijos y alumnos de los baby boomers y los sobrinos y primos pequeños de los integrantes de la Generación X quienes, a la misma vez que recelan, guardan cierta esperanza en nosotros desde que su mundo se desmorona. 

Enséñame lo tuyo y yo te enseñaré lo mío

por Lucía Lijtmaer

Durante años se trató de un subgénero denostado por la crítica especializada. Se consideraban películas tontas y de chicas. La comedia romántica adolescente o teen romcom apelaba a cumplir la fantasía del príncipe azul en los pasillos del instituto. O no. ¿Y si el género fuera algo más? Analizamos sus momentos estelares, sus arquetipos y tótems para comprobar cómo ha generado discursos de poder, de sumisión y, por qué no, de rebelión.

Versos sobre el álbum de fotos de una joven

por Philip Larkin

Al fin sacaste el álbum, que, una vez abierto, me dejó estupefacto.
¡Todas tus edades en mate y brillo sobre las páginas negras!
Demasiado dulce, demasiado indigesto: me ahogan esas imágenes tan nutritivas.

Instrucciones del juego

por Jimina Sabadú

Este juego está pensado para ser jugado dentro de los límites de un grupo, en la primera adolescencia o en todo caso siempre antes de los 17 años. Es un juego al que sólo se puede jugar una vez en la vida. Es cruel y marcial. Por increíble que parezca, es disfrutado por todos los jugadores. Se practica en sociedades del primer mundo y tiene una gran difusión, pero es parcialmente desconocido por el oscurantismo que le rodea. A continuación reproducimos las instrucciones íntegras de la porla. 

Los estados interiores

por César Mamán

«Novels —and memoirs— are perhaps the most comprehensive reports humans can deliver, of their private experiences, to other humans. In these terms there is only one kind of novel: a human attempt
to transfer or convey some part or version of their world of noumenon to another’s world of noumenon.»

Tao Lin

A mi amable inhibidor

por Jaime Royo-Villanova

El Escitalopram fue aprobado por la F. D. A. de los Estados Unidos en marzo de 2001. La fase previa a mi crisis, o de movimiento tectónico, duró 6 años (2005-2011). El tratamiento farmacológico se ha extendido hasta enero de 2014. La psicosis se incuba desde el día que naces.

Acabaos los pistachitos

por Elisa Victoria

Saber si tienes amigas es tan recurrente y fácil como intentar averiguar si te has enamorado. Una amiga de verdad rellena el espacio a tu alrededor de una forma tan densa que no queda lugar para la duda. Normalmente se nota también desde fuera. Si tienes dudas, si hay unas chicas que te caen bien y con las que quedas para tomarte algo o ir de tiendas de vez en cuando, lo siento pero no tienes amigas. Y lo siento de veras porque es una situación muy dura.

Londinenses solitarios

por Jessica Niñerola

Los barrios de Chelsea y Kensington donde creciste todavía conservan su estructura en casas de ladrillo rojo de estilo georgiano alrededor de jardines privados cuyo precio ahora, en plena burbuja londinense inmobiliaria, ronda como mínimo el millón de libras por 60 metros cuadrados. La mayoría de habitantes son familias de apellido con sello propio, personas mayores descendientes de las llamadas old victorian fortunes, o estudios de artistas consagrados como el sempiterno ilustrador de Roald Dahl, Quentin Blake, o David Hockney. 

A period of juvenile prosperity

por Mike Brodie

Mike Brodie (1985) saltó a su primer tren a la edad de 17 años. Salió de su casa en Pensacola (Florida) con la intención de visitar a un amigo en Mobile (Alabama). Sin embargo, el tren, que iba en sentido contrario, lo depositó en Jacksonville (también en Florida). Días más tarde Brodie se coló en el tren de vuelta, así que volvió al lugar de donde había salido. Pero algo se había encendido en su interior, y a partir de entonces Brodie se dedicó a vagar por los Estados Unidos en cualquier medio que no le costase dinero: a pie, a dedo, saltando a los trenes que pasaban. No tardó en encontrar una cámara Polaroid olvidada bajo el asiento de un coche. 

¿Qué le habéis hecho a mi mundo?

por Mark Greif

Si queremos clasificar la música por géneros, deberíamos hacerlo en función de las emociones que inspira en quienes la escuchan. La alegría, el consuelo, el enardecimiento o la complacencia son algunas de las que suele despertar el rock. Yo me estrené en el punk rock a través del miedo. Históricamente hablando me alcanzó tarde, en 1980, pero en lo personal me ocurrió más bien pronto: tenía catorce años. Era un niño. El rock es para los niños. Sólo alguien tan joven puede sentirlo en toda su intensidad, hasta confundir un redoble de batería con el mundo a punto de darle un puñetazo. Luego llegan la experiencia y la esclerotización de los nervios, y uno se va percatando de que lo que se promete en las letras no son más que mentiras y poses. Para cuando has cumplido los 28 ya te has dado cuenta de que ese arte al que eres tan aficionado tiene muchas deficiencias. Tus emociones han evolucionado más allá de los dones del rock, pero por otro lado se ha hecho demasiado tarde como para desarrollar un sentimiento igual de profundo por otro género de música. Si de mayor sigues escuchando lo mismo, estás bien jodido.

¡Ah, Rusia!

por Joaquín Albaicín

De toda la vida, Rusia ha gozado —o sufrido— fama de territorio moral inquietante y, sobre todo, hermético, yacente desde la Noche de los Tiempos entre brumas de hielo seco. Dostoievsky, Rasputín, la Gran Duquesa Anastasia, Gagarin, los ballets de Diaghilev, Andropov El Breve… ¡Cuerda para rato! Ahora: Chechenia, el ascensor de Politkóvskaya, Crimea, Marbella…

Intervención con hilo rojo

por María Virginia Jaua

Sería un despropósito comenzar este texto aludiendo al caos que crece, se reproduce y reina actualmente dentro de la ciudad de México. Sin embargo, no se me ocurre otra mejor forma de hacerlo. Ya que de lo que me gustaría hablar es de una suerte de intervención quirúrgica de la artista Silvia Gruner (Ciudad de México, 1959) que viene a desmontar los paraísos urbanos de la modernidad para, precisamente, poder hacerlos posibles.

El cerebro y el precio de gonzalo: tesis sobre el dinero

por Julián Génisson

Hace dos semanas fui a comprar algo a un ultramarinos. El dependiente (chino) me devolvió el cambio, un euro; puse mal la mano porque me sudaba un poco y no quería que lo notase; se me/nos cayó la moneda al mostrador1, hizo ruido, y el chino y yo nos miramos y nos reímos. No, no hizo falta mirarnos. Más allá o antes del lenguaje, el primer chiste del mundo: hay algo, y se cae. ¿Por qué es gracioso? Cada vez que algo vivo, en este caso unas manos, se comporta como algo inerte, nos reímos: el humor consiste en ese apelmazamiento de lo vivo.

  • 1.  Dinero y caídas: ¿cuánto pagarías por no volver a caerte? 

Partidaria de las agendas y aficionada a los hombres

por Luis Magrinyà

Para una charla que tenía que dar en un curso de novela, necesitaba una anécdota de las memorias de Anita Loos que siempre me gusta recordar pero que suelo citar de memoria, y esta vez quería hacerlo literalmente (es decir, sin inventarme nada). Así que me puse a buscar la anécdota en el libro y, como tardaba bastante en salir, al final acabé leyéndomelo de nuevo, con gran regocijo por cierto, y mayor utilidad: mi recuerdo de un perrito hacia el que Ernst Lubitsch desviaba continuamente la atención del espectador en La viuda alegre (Anita Loos tenía precisamente la misión de impedir tales aberraciones) resultó algo inexacto, porque no era un perrito sino dos, uno blanco y otro negro. ¡Mucho mejor!

Las radiaciones del cantaor tóxico

por Alexandre Serrano

Si digo que Francisco Contreras es una de las cosas más excitantes que le han ocurrido al flamenco en mucho tiempo parecerá que quiero ganar la mano antes de jugarla. Pero ningún otro cantaor reciente ha conseguido que revisemos todos nuestros criterios y nos preguntemos hasta qué extremo hemos antepuesto las categorías a la verdad expresiva. 

Discos

por Álex Sánchez

Diario 92/93

por Beatriz Navas Valdés

En el trastero de la casa de su madre Beatriz encontró este diario, escrito hace más de veinte años y del que dice: “Son los años triunfantes de España contados a través de los titulares de periódicos que incluía cada día y de las andanzas de una niña de 14 años de clase media que pasa de 8º a BUP. Se fumaba en todos lados, a los menores nos daban de beber sin problemas... pero el encendido entusiasmo con el que se inicia se va oscureciendo por acumulación de borracheras, ligues que nunca son nada y cierto malestar existencial. Una niña que saca buenas notas, que acude a los conciertos de moda y eventos relevantes del año y que lleva una vida paralela que ni sus padres imaginan porque ellos no la llevaron. Padres divorciados de los que apenas se habla, a los que apenas ve una niña cuyos valores son adoptados de la tele que ve todo el día (el principal medio de colonización americana y neocapitalista)…”.

Los cuervos de Sangen Jaya

por Horacio Castellanos Moya

La última vagonera

por David Lida

Recientemente, las únicas noticias que emergen de las escaleras del metro han sido malas. Después de diciembre de 2013, cuando el precio del boleto subió de tres a cinco pesos, durante semanas, miles de usuarios protestaron brincando los torniquetes sin pagar un centavo. Según funcionarios del Sistema de Transporte Colectivo (STC), uno de los argumentos a favor del aumento fue que el precio es subsidiado, y así el metro en el D. F. está entre los más baratos del mundo. Seguramente, para una persona acostumbrada al metro de Londres, Nueva York o Estocolmo, hasta un boleto de a cinco pesos es una ganga.

Eduardo Coutinho

por Elsa Fernández-Santos

En el primer plano de Edificio Máster (2002), una cámara de seguridad capta la imagen del cineasta Eduardo Coutinho y su equipo cruzando la verja que separa una calle de Copacabana del inmueble protagonista del filme, un mastodonte de hormigón armado y cristal que van a invadir durante un intenso mes de sus vidas. Desde ese plano inicial, y hasta el último, son inequívocos los propósitos de este brasileño genial: la construcción del delicado entramado de cine y verdad que se autoimpuso.

La edad del bronce

por Alexandre Serrano

El flamenco ha sido pródigo en términos numinosos y elusivos para describirse a sí mismo y sus atributos. Muchos surgen de vagos sobrentendidos, de sutilezas vidriosas y de apreciaciones dudosamente objetivables. Los hay incluso que se permiten el defecto máximo que pueda tener un concepto con esa intención: incluir lo definido en la definición. Tal es el caso de la flamencura, que sería una cualidad inefable por la que un cante, toque o baile tiene el donaire y sentimiento característico de lo flamenco. Es decir,  una entelequia autorreferencial y probablemente inútil, pero que ha servido para dar cartas de naturaleza y negar legitimidades con bastante arbitrariedad. Y que, por eso, merece ser ilustrada con ejemplos  impertinentes.

Cortocircuitos y tejanos

por David Bestué

Rubén Grilo crea obras tan complejas como herméticas.
Las razones últimas de sus trabajos incluyen visiones que van de la cibernética al noise, de Samuel Slater a Zara, procesos artísticos que lanza hacia el pasado para intentar entender un esquizofrénico presente.  

Viaje con mi madre al país del pueblo

por Carlos Pardo

Cuando instalaron la parabólica, le dejaba a mamá una cinta de VHS para que me grabara vídeos musicales de los sesenta o setenta. Era al comienzo del grunge. Era el año 89, o el 90, o el 91. Mamá podía pasarse horas cambiando de canal a la caza de los Who, Georgie Fame o incluso alguien nuevo como Lenny Kravitz, que todavía no era un cliché. Me grabó a los Doors, de moda por aquella película, una fobia de la que no me he recuperado. También un concierto de la Creedence con Booker T. & the M.G.’s y una historia de las raíces del hard rock (Pacific Gas & Electric, Blue Cheer, The Amboy Dukes). Mientras ella grababa, yo, con catorce años, gorroneaba minis de cerveza en los bares donde trabajaban mis hermanos.

 

La sangre que hierve

por David Saavedra

Canción de autor y sonoridades industriales se encuentran en Pablo Und Destruktion, personaje surgido entre la hierba húmeda y las ruinas de la siderurgia asturiana.

Arquitectura (también)

por Inma E. Maluenda y Enrique Encabo

Las afinidades: el grupo se enmarca dentro del paréntesis de edad fijado por Ocaña (1966) y Langarita-Navarro (1979). Todos han estudiado, trabajado o impartido clase juntos. No son precisamente invisibles: Langarita-Navarro y Ocaña compartirán presencia en el Pabellón de España de la presente edición de la Bienal de Venecia, con la sede de la Casa Mediterráneo en Alicante y el espacio madrileño de la Red Bull Music Academy, respectivamente; en el caso de elii, han presentado —por un presupuesto, según Fogué, “como de fiesta de cumpleaños”— Potlatch, unas residencias temporales de artistas para El Ranchito, el proyecto de investigación y creación de Matadero Madrid.

La cocina de los dictadores

por José Manuel Ruiz Blas, Alberto Flores

¿Somos lo que comemos? Aunque los futuristas sostuvieron que “se piensa, se sueña y se obra según aquello que se bebe y se come”, seguramente no sea así. Sin embargo, los paradigmas totalitarios siempre han querido abarcar aspectos integrales de la vida de sus gobernados.

3 discursos inaugurales

por Juan Marsé

Señor Presidente, señoras y señores diputados, antes de hablar me gustaría decir unas palabras. Habría que convenir en ello enseguida y con carácter urgente, puesto que la disyuntiva que nos lleva temerariamente a prescindir del anhelado consenso no es consecuencia del desaire tan reiteradamente manifestado por una de las partes, sino por intereses ajenos a esta iniciativa y totalmente inesperados. Y me apresuro a decir que, nos guste o no, señorías, deberían ser atendidos, dado que la precariedad aumenta. Según el célebre politólogo Allen Buchanan, una cadena de desaciertos en el gobierno de una nación con mayoría absoluta en el Parlamento puede fácilmente derivar en cadena de váter incapaz de vaciar un depósito atascado y pestilente, saturado de prejuicios y miasmas ideológicas, o viceversa. Y disculpen el símil.

Son

por Marion Durand, Christopher Anderson

Todo empezó como una aventura de final de verano. Nos conocimos en septiembre de 2000 en el Festival de Fotografía de Perpignan. Vivimos juntos en París. Yo soy francesa, con abuelos maternos españoles. Chris es canadiense, criado en Texas. En 2005 nos instalamos en Nueva York, en un loft en el South Williamsburg. Seguimos viviendo en el mismo edificio, al que yo bauticé ‘Kibbutz’. Lo dije en broma, porque allí se había asentado una comunidad de fotógrafos, pero el nombre pegó. Ya no es un kibbutz. Trabajé como editora gráfica en Newsweek. Ayudé a Chris a editar sus libros. Nuestro hijo, Atlas, nació en junio de 2008, y mi suegro fue diagnosticado con un cáncer. Chris decidió no volver a la guerra como fotoperiodista. Así empezó SON; estos son mis apuntes sobre todo aquello.

No existe eso que llamamos reproducción

por Paul Hamilos

Bill Davis creció en el Bronx y empezó a tontear con gangs locales antes de graduarse en el crimen organizado de altos vuelos. Un día de 1979, una aspirante a modelo de veinte años cruzó el umbral del club que él regentaba, y su vida cambió. “Cogió un clavel de un florero, me lo plantó en la solapa y dijo: ‘Ahora estás conmigo’.” Así era Jae. Diez años después, tras mudarse a Filadelfia, nació Jessie. Y todo pareció listo para que diera comienzo el feliz relato de la típica familia americana.

 

Entonces llegó el segundo hijo, Christopher.

 

A los dos años, Chris ya se había negado a hablar. A los dos y medio, se pasaba el día sentado en una esquina, balanceándose adelante y atrás. Jae se puso inmediatamente a la tarea de encontrar un tratamiento para su hijo. Fue en coche de un hospital a otro, aunque carecía de carné de conducir. En unos meses, Chris dejó de dormir y empezó a autolesionarse. Poco después, comenzó a mancharse con sus propias heces y a arañarse los ojos.

En el centro de todo está un niño que corre

por Jaime Rodríguez Z.

En la sala de espera del Centro de Salud Mental Infantil de Gijón no hay nada que sea diferente a cualquier otra sala de espera de cualquier Centro de Salud pediátrico: las pequeñas sillas de plástico verde y las mesas rojas de Ikea están llenas de juguetes muy usados. Hay también una pequeña sección de libros y unas estructuras de ésas de delgadas barras de metal por las que el niño puede pasar una pieza de madera hasta llevarla al otro lado del juguete. En este momento hay cinco niños con los que no puedo hablar porque en el Centro de Salud Mental Infantil tienen políticas muy restrictivas sobre las declaraciones que pueda dar cualquier persona, médico o paciente respecto a los tratamientos que se realizan.

La somme de nos amours

por Lisandro Alonso, Fabián Casas, Viggo Mortensen

Como saben, la revista El Estado Mental nos ha propuesto escribir juntos un diario vinculado a la participación de Jauja en el Festival de Cannes. Observaciones cortas o largas, fotos, lo que sea. Si les parece bien, arranco nomás: estamos a exactamente dos semanas del estreno mundial de nuestra película en la edición 67 del festival. La producción nos ha regalado un viaje hermoso, complicado y sorprendente desde que los tres decidimos, a mediados de 2011, que íbamos a intentar hacerla. Para mí que terminaste creando una obra extraordinaria, Lisandro, y tu vuelta al festival que presentó tu primera película, La libertad, en 2001, es muy merecida. Nunca disfruté más de un esfuerzo colectivo como lo hice durante la colaboración ultracreativa y multilinguística que vivimos como equipo en esos bellos paisajes naturales de la Argentina profunda. La película vibra con tu estética, Lisandro; con el humor y la fuerza metafísica de tu poesía, Fabián; con la nítida fotografía y hermosas composiciones del genio finlandés Timo Salminen; y con el espíritu de un pequeño equipo valiente y leal. Con muy pocos medios y el tiempo justo pudimos construir una odisea tan de un mundo fantástico como del “real” en el que creemos vivir, y un cuento de cine que se puede considerar tan danés como argentino —cosas poco fáciles de conseguir.

En busca de un nuevo relato político

por Antonio Mérida

A pesar de que el entorno invita a la espontaneidad, Pablo Iglesias lee un folio. No es un gesto casual. El líder de Podemos, acostumbrado a batirse en tertulias televisivas, tiene muy claro que hoy su audiencia no se limita a los cientos de simpatizantes llegados a Madrid de todo el país, sino que se multiplica a través de un insólito despliegue de medios de comunicación. Y quiere medir mucho sus palabras para rebatir un mensaje que en los últimos días martillean los medios: la contestación interna, la crítica de los Círculos, la denuncia de falta de democracia.

Gente de coleta

por Germán Pose

El fresco ventarrón sacudido por un buen puñado de coletas que recorre España está dejando un careto de cartón a los popes del viejo régimen. La propuesta de Podemos derrite la gomina del peluquín de los predicadores de la derecha mientras que en la otra banda la falta de aliento está dejando el rosal como la mojama. Pero lo más curioso es comprobar cómo el estupor, y también el pánico, que están padeciendo los teleñecos de corbatón y pezuña dura les altera hasta tal extremo el ánimo que, siendo tan taurinos y amantes de la Fiesta como dicen que son, se refieren con tanto desprecio a “los de la coleta”. Su furia les traiciona, y también les ciega. El mensaje es que “los.

La lección

por Fidel Moreno

Me dirijo a la facultad de Filosofía de la Complutense buscando confirmación a mis sospechas, con una idea más o menos clara de lo que quiero contar aquí. Voy en el metro repasando los peligros que se ciernen sobre un experimento que trata de vertebrar un movimiento de base con un elemento representativo. Unos asientos más allá reconozco a Íñigo Errejón, una de las caras visibles de Podemos,.

La corona y el futuro

por Enric Juliana, José María Lassalle

Los invitamos a conversar el mismo día de la proclamación de Felipe VI, a cuya ceremonia y posterior recepción han asistido hace pocas horas, por una razón muy específica: porque son amigos. Liberados de sus trajes de gala y de sus respectivas responsabilidades sociales, charlan sobre los acontecimientos de los últimos días con la convicción de que algo especial acaba de ocurrir. Está ocurriendo. Y ocurrirá.